La primera noticia de la familia Czarninski la tenemos desde los inicios del siglo XIX en el pequeño pueblo alemán de Prostken, de la antigua región alemana de Prusia oriental en la frontera con Polonia. Prostken, era un pequeño pueblo fronterizo al pie de la línea férrea que pasaba de Polonia a Alemania, era cruce de frontera y lugar de intercambio comercial entre los dos países.
Abraham Czarninski, hombre fornido de barba larga con aspecto de campesino ruso. Era un respetado hombre del pueblo. Se cuenta que los antisemitas del pueblo le temían por las historias de golpizas que había dado a algunos de ellos. Tuvo varios hijos, entre ellos Jacob Czarninski, que nace el 6 de septiembre de 1885. En la Primera Guerra Mundial, como buen alemán, se enrola en el Ejército Alemán, para luchar por su país. Al finalizar la guerra en 1918, el pueblo de Prostken queda bastante destruido, entre los tantos edificios, la sinagoga del pueblo.
Durante muchos años el último piso de la casa de la familia Czarninski sirvió como sinagoga y centro de reuniones para el resto de los judíos del pueblo. Después de la Primera Guerra Mundial los hijos de Abraham Czarninski dejan el pueblo con excepción de Jacob Czarninski, que se encarga del negocio de la familia. Jacob Czarninski se casa con Johana Seidemann y procrean cuatro hijos: Leo el mayor, Alfredo el segundo, Edith la tercera y Elfe la menor.
Alfredo, Edith, Elfe y Leo Czarninski
Los Baier
Tenemos noticia de la familia Baier desde fines del siglo XIX en Papenburg, ciudad del noreste de Alemania, prácticamente en la frontera con Holanda. Los Baier eran una familia muy acomodada y respetada. Hayman Levi Baier se casa con Hendel Hes en 1793. Su hijo Levi Baier se casa con Rebecka Nordheimer y procrean 8 hijos, 6 hijos varones, uno de ellos Emil Baier. Emil Baier, nacio el primero de marzo de 1876 y como todo alemán patriota, sirve en el ejército alemán en la Primera Guerra Mundial, llega a oficial y es condecorado. Se casa con Guida Oppenheimer y procrean tres hijos: Ruth la mayor, le sigue Ludwig y Fritz el menor. Don Emil Baier se dedica al negocio de compra y venta de ganado, y es dueño de tierras en la región que usa para otro de sus negocios, que es el de engorde de ganado. "Kristallnacht", la noche de los cristales rotos, ocurrida en la noche entre el 9 y 10 de noviembre de 1938, fue un ataque dirigido contra los ciudadanos judíos y sus propiedades. Los nazis quemaron la casa de los Baier y las casas de la mayoría de los judíos, además de todas las sinagogas del país. Duro golpe a la familia Baier que se ve obligada a vivir donde amigos.
Pocas semanas después de esta aterradora noche, Don Emil Baier es arrestado por el comisario de la ciudad. La acusación era totalmente falsa e inventada: "Por haber realizado Schjitah (matar ganado según las leyes de la Kashrut)", costumbre que era terminantemente prohibida por los nazis. Se lo llevan a la cárcel y lo mantienen incomunicado.
Hayman Levi Baier
La Sra. Baier desesperada pasa la noche protestando y tratando de ver a su marido que cumple 48 horas de detención y luego es liberado. En su desesperación y angustia la Sra. Baier no se da cuenta que los nazis habían reunido a todos los hombres judíos de la pequeña ciudad y se los habían llevado a los campos de trabajo y exterminio.
El comisario que estuvo informado de esa orden había encarcelado a Don Emil Baier para así protegerlo de los nazis y evitar su deportación. Pocos días después de la liberación de la cárcel de Don Emil Baier, acude una monja a hablar con los Baier y les dice: "Todos ustedes van a morir a manos de los nazis, denme a la joven Ruth que yo me la llevo a Inglaterra y así por lo menos ella se salvará." Sin alternativa, la familia Baier entrega a la monja, a la joven Ruth de 15 años.
La familia Baier pierde toda esperanza de salvarse, ya era muy tarde para que los judíos puedan salir de Alemania. Todos perdieron la esperanza menos la señora Guida Baier, quien logra reunir hasta el último centavo y va a Bremen, donde se dedica a recorrer consulados, hasta que llega al consulado del Ecuador. El cónsul José Ignacio Burbano, que coincidentemente había recibido autorización para emitir 40 visas para judíos que sean expertos en agricultura y en asuntos agropecuarios, él concede las 4 visas.